06.- Las reformas laborales

La reforma ‘silenciosa’ o cómo recortar un 30% las pensiones sin que nadie se entere

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La reforma ‘silenciosa’ o cómo recortar un 30% las pensiones sin que nadie se entere

 

Incapaces de afrontar los problemas del sistema, los políticos españoles amenazan con reducir las prestaciones por la puerta de atrás.

Soriano Domingo

2016-09-22

 

Los cambios demográficos han llevado al sistema público de pensiones al límite.

En 2011 y 2013, España sufrió dos reformas del sistema de pensiones. La primera, aprobada por el Gobierno del PSOE, consistió en un endurecimiento de los requisitos para acceder al sistema: edad de jubilación más tardía, más años cotizados para cobrar el 100% de la pensión, cálculo de la base de cotización con más años de vida laboral…

La segunda, aprobada por el PP, iba dirigida a «garantizar la sostenibilidad del sistema». ¿Cómo? Pues implantando dos fórmulas que regulen las prestaciones a cobrar en función de los ingresos del sistema y la evolución demográfica. Primero, el índice de revalorización anual, que determina cuánto suben las pensiones año a año (ya no están ligadas al IPC). En segundo lugar, el factor de sostenibilidad, que recorta la primera pensión, en función de la esperanza de vida del recién jubilado.

En ambos casos, el objetivo es controlar el gasto de un sistema que está entre los más generosos de Europa. En España, la tasa de sustitución (relación entre la pensión recibida y el último salario cobrado) del sistema público sigue por encima del 80%, la tasa más alta de la OCDE. Hay algunos países (como Holanda) en los que esta tasa de sustitución es algo más elevada, pero sólo si se cuentan los esquemas de ahorro privado de capitalización obligatorios establecidos por la ley. Si sólo medimos el sistema público puro, no hay ningún otro país con una cifra tan alta como la de España (ver el informe Pensions at a glance de la OCDE, página 141).

La mezcla actual nos muestra un sistema muy generoso junto a un futuro demográfico explosivo; con una población muy envejecida por la combinación de una tasa de natalidad que está entre las más bajas del mundo y una esperanza de vida muy elevada. Con esto sobre la mesa, no es extraño que los partidos aprobasen dos reformas con el objetivo de controlar los gastos del sistema.

Pero hay algo más. Junto a estos dos cambios legislativos (sobre los que cada uno tendrá su opinión, pero que han sido comunicados a los ciudadanos) se está produciendo una tercera reforma, la que los expertos llaman «silenciosa», porque sus efectos no son fáciles de percibir a corto plazo. Y viendo cómo actúan los políticos españoles, parece que la tendencia en los próximos años será la de mantener esta dirección. El que más avanza en esta dirección es Podemos, que plantea directamente en su programa eliminar por completo las bases máximas y acercar las prestaciones máximas y mínimas, lo que destruiría de un plumazo el carácter contributivo del sistema.

Las ventajas para los partidos de no explicar estos cambios son claras: consiguen recortar el gasto total sin afrontar el coste político de una medida impopular. El problema es que los costes para los futuros pensionistas pueden ser muy elevados: hasta un 30% de recorte medio respecto a la prestación prevista (y eso sin llegar a extremos como los que plantea el partido de Pablo Iglesias, sino simplemente dejando las cosas como están ahora). Hacer esto sin decirlo y sin dar margen para que cada cotizante pueda actuar con tiempo puede ser muy peligroso.

Las cifras

En España, este tema está pasando aparentemente inadvertido. Algunos expertos han dado la voz de alarma (en Libre Mercadohemos alertado en varias ocasiones sobre la cuestión: aquí y aquí, por ejemplo) pero no ha entrado en el debate público, quizás porque a ningún político le interese demasiado levantar la liebre, porque todos pueden pensar que a ellos les tocará hacerlo si llegan al poder.

En estos días, José Ignacio Conde-Ruiz y Clara I. González (dos de las personas que más han tratado el tema y que han publicado varios artículos sobre la cuestión) han concluido un paper sobre la cuestión que será publicado por SERIEs-Journal of the Spanish Economic Association. Se titula «From Bismarck to Beveridge: the other pension reform in Spain» y va dirigido a informar de cuáles podrían ser las consecuencias de mantener esa reforma silenciosa sin informar al público. Las cifras son preocupantes: hasta un 30% de reducción media de la pensión prevista en 2050 respecto al escenario base.

La clave está en la relación entre la base de cotización máxima y la pensión máxima. La teoría nos dice que ambas deberían subir en la misma proporción. Así, según va creciendo el salario y lo que cotizamos, se incrementa nuestro derecho futuro en la misma proporción. Sin embargo, en la práctica esto no está ocurriendo desde hace décadas. Las bases sí suben con los salarios, pero las pensiones máximas no lo hacen en la misma proporción. ¿La consecuencia? Se erosiona, poco a poco, el carácter contributivo del sistema (tanto aportas durante la vida laboral, tanto recibes al jubilarte), que se parece cada vez más a uno asistencial (todos cobran la misma cantidad sin importar tanto lo que hayan cotizado o hay diferencias muy pequeñas en las cifras).

De esta forma, Conde-Ruiz y González se plantean cuatro escenarios (ver cuadro). En el primero (escenario base), la base de cotización y las pensiones suben al mismo ritmo, el que marca el incremento de la productividad y los salarios. En el segundo y el tercero las pensiones suben a un ritmo equivalente al 50% y 30% del incremento de la productividad. Por último, en el cuarto escenario, las pensiones no están ligadas en ningún caso a la productividad y sólo suben para mantener el poder adquisitivo.

Para llegar a estas cifras, los autores han estimado un incremento de la productividad del 2,7% en la próxima década y de algo menos del 2% de 2030 en adelante, en línea con las previsiones a largo plazo de la Comisión Europea. Como vemos, con este punto de partida, cada escenario tiene unos resultados diferentes. Pero en el cuarto supuesto (bases de cotización que suben según productividad, pero las pensiones sólo mantienen el poder adquisitivo) los recortes son muy importantes.

Hay que aclarar que no hablamos de recortes sobre las pensiones actuales o futuras en términos absolutos, sino de recortes en la relación pensión/salario respecto al escenario base. Es decir, lo que indican las cifras del cuadro es pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas del futuro respecto del salario medio y del último salario percibido. También puede verse como la pérdida de la pensión respecto a lo que el trabajador actual prevé. Probablemente, el trabajador medio piensa: «Si mi padre se ha jubilado cobrando el 80% de su salario, cuando a mí me toque, el porcentaje será parecido, el 80% de mi último salario». Pues no. De eso es de lo que hablan estas cifras.

En 2051, este escenario 4 nos indica una caída respecto al escenario base de un 30,9% a consecuencia de esta reforma silenciosa. Puede parecer una fecha muy lejana, pero suponiendo una edad de jubilación de 70 años (la más probable, y quizás nos quedemos cortos, en ese momento) hablamos de las prestaciones de los nacidos en 1980. Es una cohorte que lleva años trabajando y a la que casi nadie le ha dicho que tiene que ahorrar bastante más que en la actualidad si quiere mantener su nivel de vida tras la jubilación.

Eso sí, teniendo este cuadro en la cabeza, hay al menos cuatro apuntes que realizar:

  • Lo primero es que estas cifras dependen en buena parte de la productividadde la economía en los próximos años. Si el aumento de los salarios es más bajo del esperado porque no se producen esas ganancias, la diferencia será menor. Pero cuidado, esto no es una buena noticia, porque no querría decir que las pensiones serían más elevadas (no lo serían, como mucho mantendrían poder adquisitivo) sino que el conjunto de la economía española sería más pobre y habría menos margen para ahorro privado u otras medidas que sirviesen para ayudar al sistema público.
  • En segundo lugar, también hay que decir que incluso el peor de los escenarios tiene un punto optimista. Es decir, en el supuesto 4 el incremento de la pensión media no estaría ligado a la productividad, pero sí mantendría el poder adquisitivo respecto a la actual. Teniendo en cuenta que vamos a ver un enorme incremento del número de pensionistas y una subida mucho menor (si es que hay subida) de cotizantes… incluso este límite inferior podría no mantenerse. De hecho, como decíamos antes, en la reforma de 2013 ya se incluye un índice de revalorización que puede estar por debajo del IPC de forma continuada. Esto ya lo explicamos al analizar la ecuación que amenaza futuro de las pensiones. Lo normal es que podamos mantener el poder adquisitivo. Pero ni mucho menos está garantizado (para lograrlo hay que subir la productividad). Y si esto no se consigue, la suma de pérdida de poder adquisitivo + reforma silenciosa haría el agujero aún mayor del previsto en el cuadro.
  • Las cifras que estamos manejando son medias, pero la reforma silenciosa no afecta a todos los trabajadores por igual. Los que más cotizan serían los más afectados. Por ejemplo, para los trabajadores con educación superior, el recorte respecto al escenario base supera el 40% en 2050. Esto sería devastador en términos de incentivos. El riesgo de que se produjera una fuga de cerebros (trabajadores cualificados que emigran porque sienten que lo que pagan en impuestos y cotizaciones no se corresponde con lo que reciben) se dispararía. Y si se van los que más cotizan, el sistema estaría aún más amenazado. La erosión del carácter contributivo del sistema también incentiva la economía sumergida y desincentiva el incremento en la duración de la carrera laboral (tanto de inicio como al llegar a la jubilación).
  • Por último, hay que reconocerle a la reforma silenciosa un aspecto positivo: reduce el gasto en pensiones respecto al PIB. En 2051, el escenario 4 respecto al escenario base implica un ahorro de 3,2 puntos de PIB al año. Esto puede ser necesario desde el punto de vista de las finanzas públicas, pero lo hace limando las prestaciones. Si hay que hacerlo, hay que decirlo.
  • ¿Y cuándo empezaremos a ver las consecuencias de estos cambios? A partir de la próxima década. En el siguiente gráfico muestra el porcentaje de pensionistas que estarían afectados por la limitación máxima de la prestación (es decir, que por mucho que coticen más, no cobrarán más). Como vemos, desde poco después de 2020 empieza a haber diferencias respecto al escenario base.

De Bismarck a Beveridge

En realidad, de lo que hablamos es de un cambio de modelo. Como dice el título del paper hay dos tipos de sistemas de pensiones: Bismarck y Beveridge. El primero tiene un carácter contributivo: tanto aportas tanto recibes. En los países que siguen este esquema, el porcentaje de los ingresos de los jubilados que llega vía pensión pública es más elevado y normalmente el peso del ahorro privado algo más bajo. También hay más diferencias entre pensiones mínimas y máximas. Es el modelo más extendido en Europa y el que rige en España en estos momentos.

El denominado sistema Beveridge tiene una finalidad asistencial. Normalmente se financia con imposición directa y no hay cotizaciones en el sentido en el que nosotros las conocemos (o son mucho más bajas). La idea es asegurar un mínimo para la vejez para todos. Las prestaciones públicas son más bajas y la diferencia entre pensión máxima y mínima es pequeña. En este sistema, el porcentaje de ahorro privado, a veces impulsado por el Estado a través de planes obligatorios de empresa o sectoriales, es mucho más elevado. Se asocia a los países anglosajones, aunque hay otros como Holanda o Dinamarca que también se acercan mucho más a este modelo (ver gráfica)

No es éste el lugar de polemizar acerca de si un modelo es mejor que otro. Los dos tienen ventajas e inconvenientes. Aquí la posición ideológica también tiene mucha importancia. Pero sí hay un par de apuntes fundamentales que hacer. En primer lugar, los sistemas asistenciales (pensiones bajas, universales y con poca diferencia entre máximas y mínimas) tienen tasas de ahorro privado más elevadas. El trabajador medio sabe que la pensión pública será poco más que una red que le impida caer en la miseria, pero que no sustituirá, ni mucho menos, a su salario. Hay conciencia de que si quiere mantener su nivel de vida, tendrá que ahorrar. ¿Cómo? Ya decimos que hay muchas formas: incentivos al ahorro a largo plazo, planes obligatorios o semi-obligatorios ligados al empleo, pactos sectoriales empresas-sindicatos impulsados por el Estado…

En los modelos bismarckianos, la tasa de sustitución media de la pensión es mucho más elevada. Recuerden la cifra del 80% de España en la actualidad. Por eso, el trabajador confía en que cuando se jubile podrá mantener su nivel de vida. La OCDE estima que un 70% de tasa de sustitución es suficiente a estos efectos (los jubilados tienen menos gastos que los activos).

Y esto es lo más peligroso de la reforma silenciosa. En un país como España, en el que el ciudadano medio cree que la pensión media será como la de su padre (el 80% del último salario), un cambio de esta naturaleza, si no se informa con tiempo suficiente, puede ser devastador: trabajadores con elevadas expectativas que descubren poco antes de su jubilación que las cifras que tienen en la cabeza no son reales.

Por eso, si la demografía obliga a introducir cambios en el sistema (ya sea el paso del modelo contributivo al asistencial o la reforma de aquel modelo contributivo para hacerlo sostenible), lo primero que hay que hacer es romper el silencio e informar al ciudadano. No es sencillo, porque implica decirle una verdad dolorosa: que su tasa de sustitución va a caer siempre y en cualquier caso y que tiene que ahorrar más. ¿Creen ustedes que los políticos españoles, cualquiera que sea el gobierno que se forme en los próximos meses, se atreverán a decirle esto a los trabajadores? Si la respuesta es negativa, mire las cifras de la anterior tabla y eche cuentas. Nunca es tarde para empezar a ahorrar.

 

LAS REFORMAS QUE SE LLEVARON A CABO EN EL SISTEMA DE PENSIONES

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LAS REFORMAS QUE SE LLEVARON A CABO EN EL SISTEMA DE PENSIONES

I.- Breve resumen:

1975.– privatizaron las pensiones en Chile y Argentina,

1985.-  se aprobaba en España la Ley de Pensiones aumentando el cálculo de las pensiones de 2 a 8 años;

1989.– se aprueba la Ley de Fondos Privados de Pensiones, ley que ya se nos apunta cual es el interés del capitalismo,

1995.- CCOO y UGT con el apoyo de todos los partidos políticos  firman el Pacto de Toledo, la reforma más silenciosa,

2007.-  la Ley 40/2007 de 4 de diciembre, reforma de importante calado y en el

2010.- el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anuncia una reforma sin consultar a los partidos representados en la comisión del Pacto de Toledo,  y precipitadamente se desencadenan otras reformas durante el

2012.– reforma llevada a cabo por el gobierno del PP, Mariano Rajoy

 2013.- reforma llevada a cabo por el gobierno del PP, Mariano Rajoy

 

II.-PACTO DE TOLEDO DE 1995

Pacto de Toledo fue un documento aprobado por el Congreso de los Diputados el 6 de abril de 1995, el Pacto quería sacar las pensiones del debate político y establecer un

consenso, en el análisis de los problemas estructurales del sistema de SS y de las principales reformas que deberán acometerse8.

El Pacto consta de once propuestas de las que podemos comentar las siguientes:

a.- Separación de fuentes:

  1. pensiones contributivas
    1. financiadas exclusivamente con cotizaciones sociales
  2. y pensiones no contributivas (sanidad, servicios sociales, asistenciales, etc.)
    1. con impuestos.

La separación de fuentes se terminó a finales del  2013 y lo que parecía una buena salida es el primer problema en el que nos encontramos, pues pagar  las pensiones contributivas solo a cargo de cotizaciones sociales hace que en épocas de crisis como la actual dichas cotizaciones no sean suficientes , y que las no contributivas se financien a través de los Presupuestos Generales del Estado tampoco, pues en la actualidad se desea pasar a éste grupo prestaciones como viudedad y orfandad, y como dichas prestaciones no se revalorizan al igual que las contributivas pasarían poco a poco a ser meramente asistenciales y de subsistencia. Esta separación financiera sienta las bases para dinamitar el sistema en su principio de solidaridad y reparto.

b,. Proporcionalidad:

      1.- En el 2011

el pensionista cobraba una pensión que suponía el promedio del 72.4% del salario de cuando trabajaba,

      2.- se prevé que para el 2060

ese promedio se verá reducido hasta el 56% (según la Organización Internacional del Trabajo). Recomendación incumplida una vez que se desvincula la revalorización de las pensiones del IPC, cuando se alarga la vida laboral y no se permite el poder escoger las mejores bases de cotización, ya que en la actualidad las últimas bases de cotización por lo general son las más bajas debido a la destrucción de mercado laboral y que será mucho más alarmante cuando se aplique el Factor de Sostenibilidad (entrada en vigor 2019)

c.- Revalorización según el IPC,

para poder mantener su poder adquisitivo y que también se incumple en el 2013 con la entrada en vigor del Índice de Revalorización.

d.-Reducción de cotizaciones:

cuando fuese posible como dinamizador de empleo. Pero se reducen bonificando cuotas empresariales, en el momento en el cual la SS necesita de todos los ingresos que se puedan obtener y que además no supuso dinamizar el mercado laboral, como hemos indicado anteriormente.

e.- Creación de un Fondo de Reserva

en momento de superávits y para ayudar en periodo de déficits, en el cual se estableció una retirada máxima anual de un 3% y para financiar el aumento del gasto debido al envejecimiento (déficit estructural). Con un Real Decreto Ley del 2012 se elimina el máximo anual y en el 2017 dicho Fondo está totalmente vacío.

Como se puede observar, existe un Pacto de Toledo creado para sacar del debate político las pensiones supuestamente para mejorarlas, pero que el actual gobierno ha interpretado a su mejor convenir y que ha moldeado bajo sus reales necesidades y a las exigencias marcadas por la UE.

 

III.-  LAS REFORMAS LABORALES

1.- LEY 27/2011 DE  1 DE AGOSTO, SOBRE ACTUALIZACIÓN, ADECUACIÓN Y MODERNIZACIÓN DEL SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL.

Es una ley llevada a cabo por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el apoyo de CCOO, UGT, CEOE Y CEPYME. Esta ley fue un ataque frontal contra la columna vertebral del sistema de protección de la jubilación en nuestro sistema. y Se modifican los criterios para cobrar el 100% de la pensión de jubilación:

      a.- En la edad, se pasa de 65 a 67 años,

en el momento en que las tasas de desempleo son las más elevadas, donde no hay trabajo ni para personas jóvenes, se les pide el aumento de  la vida laboral en dos años, como si lo que faltase fuese mano de obra. En 1919, fecha en la cual se marco como edad de jubilación los 65 años de edad, la esperanza de vida era de 45 años y cuando se creó el sistema actual (1967) la esperanza de vida era 69 años, como vemos nunca antes la edad de jubilación se correlacionó con el aumento de la esperanza de vida y nunca se realizó reformas tan duras para los trabajadores como la actual.

      b.- En el período cotización mínima, se pasa de 15 a 25 años.

Este incremento puede incluso ser beneficioso en supuestos de carreras laborales largas y donde es despedido a los 50 años e incapaz de reincorporarse nuevamente al mercado laboral, pero en la mayoría de los casos éste incremento tiene una doble penalización, por un lado, tiene una menor pensión por la reducción según los años cotizados y su base reguladora va a ser inferior ya que no todos los años utilizados estarán cotizados. Y además el legislador modifica la forma de rellenar lagunas y lo que hasta éste momento era bases mínimas ahora solo se utilizarán en las primeras 48 mensualidades y a partir de ahí irán al 50% de dicha base mínima e incluso mucho más empeorado para sectores como RETA, empleadas de hogar y adscritos al régimen agrario que no contempla ésta figura con lo que la base de cotización será “cero”.  Siendo clarísimamente las mujeres quienes cuentan con carreras de cotización más cortas las que sufran la mayor discriminación en pensiones finales.

Y si realizamos una comparativa con los países de la UE, nos encontramos como con Francia que da derecho a la pensión desde el primer trimestre de cotización Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein, Países Bajos que lo dan desde el primer año, Dinamarca, Finlandia, Islandia que basta con tres años de residencia, Alemania e Italia con cinco, Portugal con 15 pero de 120 días de trabajo por año ( lo que correspondería a más menos 5 meses trabajados en cada uno de esos años)…etc. es España el país que más duro pone el acceso a la jubilación, que o tienes 15 años o pierdes todo derecho a la prestación sin poder recuperar ni tan siquiera las cotizaciones aportadas.

      c.- En el período de cálculo de la pensión,

se pasa de 35 a 37 años. El mercado laboral actual se hace sino imposible casi, poder tener carreras laborales tan largas y como ya mencioné las mayoritariamente perjudicadas serán las mujeres, que con aplicación de la legislación casi nula o inexistente en conciliación y dependencia abandonan el mercado laboral por realizar servicios que deberían ser reconocidos por la sociedad, pero que en vez de ser reconocidos les son penalizados.

      d.- jubilación parcial y anticipada

Se ponen trabas

      e.- pensiones de viudedad,

especialmente las de viudas jóvenes, podrían ser reducidas en el futuro a indemnizaciones temporales.

Los informes presentados por parte del gobierno y realizados por el Deutsche Bank, dicen  que el efecto de ampliar el período de cálculo  de 15 a 25 años supondría:

            . un ahorro para el Estado de un 6% y el efecto de aumentar la edad de jubilación de 65 a 67

            . ayudaría al ahorro entre un 12% y 15%, pero la verdad es que la entrada en vigor de esta norma, (al igual que las que seguiremos comentando) apenas han afectado directamente al estado de las cuentas actuales del sistema de la Seguridad Social. 

            . individuos que tiene acceso a la jubilación,

            . en el 2010 accedieron a la jubilación en el Régimen General 4591 individuos, si la reforma estuviera totalmente implementada solamente el 53% podrían haberlo hecho

            . y en el caso del RETA nos vamos a un 58%; también afecta a la cuantía de la pensión, que se ha visto reducida en un 8.3 % (Estudio de Cesar Sánchez Seseña), entre 150 y 114 € mensuales.

 

2.- REAL DECRETO-LEY 20/2012 DE 13 DE JULIO, DE MEDIDAS PARA GARANTIZAR LA ESTABILIDAD PRESUPUESTARIA Y DE FOMENTO DE LA COMPETITIVIDAD

La crisis se llevó por delante más de tres millones de empleos, y aunque no hizo discriminación por edad si es cierto que los mayores de 55 años fueron, el colectivos e mayores despidos tras los Expedientes de Regulación de Empleo  tras aprobarse la reforma laboral en 2012.

 

Esta norma que reforma:

            . la cobertura de desempleo reduciendo los porcentajes a percibir,

            . elimina el subsidio para mayores de 45 años

            . transforma el subsidio para mayores de 52 en mayores de 55,

no solo endurece su acceso en la edad, sino que además de dificultar el acceso al mismo, disminuirá su cotización y aquel el que desee abonar el convenio especial su costo será el triple.

Dicha reforma nos dice;

            . que a las personas sin protección entre los 52 y 55 años aumentaron en un 93%,

            .  y que la caída en la protección pasó de un 64.7 % aún 48.1%.

Así, no es de extrañar que el número de desempleados en esta franja de edad se haya disparado un 322% desde el año 2007, al pasar de 137.500 a 580.130 personas en 2016, según denunció UGT durante la presentación del informe ‘Mayores de 55 años en el mercado de trabajo español’.

A menores cotizaciones o inexistentes en los últimos años de carrera laboral las pensiones descienden vertiginosamente.

Si recordamos además que la edad de jubilación se aumentó de 65 a 67 años, nos encontramos que

            . con individuos de 52 años se quedan sin derecho a ningún tipo de prestación, sin cotización desde los 52 años a los 67 años por lo incumplirían el requisito de carencia específica de 2 años en los 15 años inmediatamente anteriores al hecho causante. 15 años que se encuentra sin prestación, sin trabajo, sin ingresos

            . ¿Qué supone eso? Coger trabajos de pocas horas, realizar muchas y cotizar lo mínimo para poder subsistir.

 

3.- REAL DECRETO-LEY 16/2012, DE 20 DE ABRIL, DE MEDIDAS URGENTES PARA GARANTIZAR LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD Y MEJORAR LA CALIDAD Y SEGURIDAD DE SUS PRESTACIONES.

Esta reforma es la también conocida como del COPAGO, donde los pensionistas pasaron de tener los medicamentos como parte de su contribución en sus carreras laborales a tener que hacerse cargo del 10% de su valor con un máximo de 8 euros mensuales para las rentas por debajo de 18.000 euros al año, y de 18 euros para las que superen esa cantidad. Otro recorte que no es directo, pero sí indirecto.

 

4.- REAL DECRETO-LEY 28/2012 DE 30 DE NOVIEMBRE, DE MEDIDAS DE CONSOLIDACIÓN Y GARANTÍA DEL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL 

            . Se desvincula la revalorización de las pensiones del IPC para el ejercicio 2013,

            . Se vulnera la normativa internacional que obliga a revalorizar las pensiones de acuerdo al “coste de la vida”.

            . En la actualidad miles de pensionistas reaccionaron a esta reforma en los tribunales, cuestión que aún no está zanjada.

 

5.- REAL DECRETO-LEY 5/2013 DE 15 DE MARZO DE MEDIDAS PARA FAVORECER LA CONTINUIDAD DE LA VIDA LABORAL DE LOS TRABAJADORES DE MAYOR EDAD Y PROMOVER EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO

            . Estableció aún un sistema más duro de acceso a las jubilaciones, principalmente anticipadas y parciales, dejando a éstas últimas como mera anécdota.

            . Establece por primera vez que en el subsidio para mayores de 55 años se vincule a la unidad familiar y no a los ingresos individuales, cuando es un derecho generado a partir de la carrera laboral y personal del individuo.

Desde este momento los mayores de 50 años no tendrán ni la posibilidad de acceder al subsidio, ni a la jubilación anticipada, pasando a ser pasto de un mercado laboral mediocre que los utilizará de mano de obra muy muy barata.

 

6.- LEY 23/2013 DE 23 DE DICIEMBRE, REGULADORA DEL FACTOR DE SOSTENIBILIDAD Y DEL ÍNDICE DE REVALORIZACIÓN DEL SISTEMA DE PENSIONES DE LA SEGURIDAD SOCIAL.

En 2013 Fátima Báñez convocó a un “comité de expertos” con el objetivo de diseñar una reforma que se anticipase a las tensiones financieras del sistema a medio plazo. Dicho comité de expertos, formado principalmente por CDA (Asociación de entidades aseguradoras de España) recomiendan por un lado la potenciación de los planes de pensiones privados y la utilización de dos herramientas nuevas como son el Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización. Vamos a ver cada una por separado:

a.- Indicé de Revalorización

Su objetivo es garantizar el equilibrio presupuestario del sistema contributivo de la Seguridad Social a lo largo del ciclo económico.

      . Elimina la revalorización por IPC y

      . pasan a revalorizarse según la solvencia financiera del sistema. Fija un mínimo (0,25%) y un máximo IPC + 0,25%, Estos cálculos se realizarán cada ciclo de 11 años. 

Su cálculo y aplicación es bastante complicado, el interesado es incapaz de calcularlo y casi siempre da lugar a un aumento de la pensión por debajo del IPC. 

Es la primera vez en la historia que se desliga la revalorización de las pensiones del IPC, al hacerlo dicha norma vulnera

      . lo dispuesto en la normativa internacional ratificada por España ( carta Social Europea art 12.2, 12.3,

      . el Código Europeo de Seguridad Social y el Convenio nº 102  OIT), en todos ellos se hace la mención a que “ los montos de los pagos periódicos en curso concedidos por vejez, accidente de trabajo o enfermedad profesional, invalidez y por fallecimiento del sostén de familia serán revisados como consecuencia de variaciones sensibles del nivel general de ganancias que resultan de variaciones , también sensibles, del costo de la vida “.

Los vaticinios de principios del 2017 era que la inflación media rondaría el 1,5%, lo que arrojaría una pérdida de poder adquisitivo de al menos 1,2 puntos, aunque la inflación del primer trimestre ya se ha instalado en el 3%, la comparativa es que al pensionista se le ha subido 12-20 € y tiene que hacer frente a pagos como la luz que han supuesto una subida de entre 40-100. Una brecha que no eran tan grande desde 2011 donde el

Gobierno congeló las pensiones y la inflación media fue del 3,2%, en 2012, la inflación media fue de un 2,4% y las pensiones subieron un 1%. Después, la evolución combinó pérdidas y ganancias (el IPC ha sido, de media, negativo en los dos últimos años), por lo que será 2017 cuando los pensionistas sufran el mayor palo. 

Con las previsiones en la mano de una inflación del 1.5 %, toda la oposición, excepto Ciudadanos, y sindicatos han reclamado una subida de las pensiones del 1,2%, iniciativa cuya tramitación ha vetado el Gobierno, argumentando como siempre que la medida supondría un aumento del gasto inasumible.

b.- Factor de sostenibilidad 

El Factor de sostenibilidad ya mencionado en la Ley del 2011 pero que se desarrolla en la presente y que entrará en vigor en el 2019, es un mecanismo que se vincula a la esperanza de vida (igual motivación que para aumentar la edad de jubilación a los 67) que contiene dos componentes:

      . el Factor de Equidad Intergeneracional (FEI)  se calcula multiplicando la pensión inicial del nuevo jubilado por el coeficiente que resulte de dividir la esperanza de vida del nuevo pensionista. Cómo la esperanza de vida crece esto supone una disminución de la pensión  (su aplicación temprana y su revisión cada cinco años supondrá una reducción del 5% por década, .se calcula que la reducción será de un  20% entre el 2014 -2051)

      . y el Factor de Revalorización Anual (FAI) donde el suelo es el 0.25 % y el máximo el IPC+0.25 %.

Que ocurrirá entre 2014 y 2019, si la tasa de inflación es del 2% la pensión media mensual está en los  858 €/mes, pues  perderá 95,30 € / mes y 1.334,15 €/año.,  en el caso de una pensión de jubilación la media se encuentra en 982 €, perderá 109.7 lo que sería 1.526,97 €/año, y en el caso de la viudedad cuya pensión media es de 618 €, perderían 68.64 €, lo que ascendería a 960.96 €/anuales.

Su aplicación obedece no a razones demográficas sino de reducción del gasto, y paradójicamente en la actualidad que dicho factor entre en vigor en 2019 a provocado un efecto llamada a las jubilaciones anticipadas antes de que entre en vigor.

Y además dicho ajuste automático hace que una vez implantado en el ordenamiento jurídico de la SS su revisión cada 5 años pasaría a ser una cuestión técnica sin necesidad de alcanzar ningún acuerdo político o social, si se substrae del debate político constituye un nuevo cambio del sistema de pensiones, de un modelo de reparto a uno de capitalización.

 

Victoria Portas

Coordinadora Estatal en defensa de las pensiones

27/5/2018